El Sínodo de los Obispos de la Iglesia greco-católica ucraniana escogió a Monseñor Stepan Sus, de 38 años, quien fue ordenado obispo en la Catedral de la Resurrección de Cristo en Kiev (Ucrania), convirtiéndose en el obispo católico más joven del mundo. El Papa Francisco confirmó su selección el 15 de noviembre de 2019.

 

El Prelado dijo que se enteró de su nombramiento dos días después de correr 10 km en el Maratón de Marines en Washington DC, con veteranos ucranianos heridos.

 

“Cuando todavía nos dolían los músculos, descubrí que tenía un nuevo maratón en la vida de la Iglesia”, dijo Mons. Sus después de su consagración episcopal.

 

Luego de su ordenación sacerdotal en la Arquidiócesis de Lviv (Ucrania) en 2006, Mons. Sus sirvió como capellán militar. De 2012 a 2019 fue párroco de la Iglesia de la Guarnición de los Santos de San Pedro y San Pablo, y sirvió como asesor de la Arquidiócesis de Lviv.

 

 

 

 

A pesar de su juventud, Mons. Sus ha estado expuesto al sufrimiento humano, ya que realizó al menos 76 funerales para ucranianos asesinados en la región de Donbass desde 2014 en medio de una guerra con separatistas pro-rusos.

 

Mons. Sus dijo que al aceptar su posición, pensó en los mártires de la Iglesia greco-católica ucraniana “que se convirtieron en sacerdotes y obispos en un momento en que no había liturgias solemnes” y terminaron sus vidas exiliados en campos de trabajo forzado. Dijo que oró por la intercesión de los mártires para hacerlo digno del ministerio de un obispo en la Iglesia greco-católica ucraniana.

 

Nacido en Lviv, Mons. Sus estudió en la Universidad Católica de Ucrania y en el Seminario Mayor del Espíritu Santo en Lviv antes de obtener una maestría en teología de la Universidad Católica de Lublin (Polonia).

 

El Arzobispo mayor de Kyiv-Halyč, Mons. Sviatoslav Shevchuk, fue el principal consagrador de Mons. Sus.

 

“Las antiguas raíces de la Iglesia de Kiev aquí, a orillas del Dnieper gris, producen un nuevo brote. Hemos sido asesinados y crucificados muchas veces, pero nuestras raíces están vivas”, dijo Mons. Shevchuk en su homilía en la misa.

 

Mons. Sus señaló que no sabe lo que traerá el futuro, pero lo ha puesto en manos de Dios, quien lo ha llamado a este ministerio.

 

“No importa cuán aterradora sea la palabra ‘curia’, sé que con Dios se pueden superar todas las dificultades”, señaló el Prelado. Traducido y adaptado por Harumi Suzuki. Publicado originalmente en CNA.

 

Fuente: Aciprensa