El Consejo de Presidencia de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE) llamó a la sociedad a fortalecer la unidad y solidaridad, especialmente con las personas más vulnerables que sufren en mayor medida los estragos de la pandemia de coronavirus que ya ha dejado más de un centenar de muertos.

 

“Las familias ecuatorianas vivimos momentos de angustia, dolor, zozobra e incertidumbre por la proliferación de la pandemia del COVID-19 en nuestro país; situación que exige de todos y cada uno de nosotros una atención urgente y oportuna”, indica la introducción del comunicado publicado el 1 de abril.

 

“Pedimos a la sociedad civil fortalecer la unidad y la solidaridad para responder, con acciones concretas, a las necesidades de este pueblo que ama la vida y asiste a sus hermanos en situaciones de alto riesgo”, continúa el mensaje.

 

Este jueves 2 de abril, un comunicado oficial del Servicio Nacional de Gestión de Riesgos y Emergencias de Ecuador informó que hay 3.163 casos confirmados y 120 fallecidos. La provincia del Guayas, cuya capital es Guayaquil, tiene la gran mayoría de casos con 2.243, lo que constituye el 70.9 % del total.

 

En su comunicado, los obispos ecuatorianos exigieron “a los partidos, movimientos, organizaciones gremiales, sociales, económicas y actores de influencia política, en nombre de Dios y de nuestro sufrido pueblo por los efectos de COVID-19, que cesen la confrontación y dejen de lado sus intereses particulares”.

 

“La tregua política es impostergable y la unidad nacional: un imperativo”, acotaron.

 

También pidieron “al Gobierno nacional que implemente todas las acciones necesarias, como infraestructura, medicinas y equipos sanitarios, para atender, con prontitud y eficiencia, los requerimientos de las personas contagiadas”.

 

El 24 de marzo el presidente ecuatoriano Lenin Moreno estableció el toque de queda desde las 2:00 p.m. hasta las 5:00 a.m. del día siguiente para frenar los contagios.

 

En los últimos días las autoridades de Guayaquil retiraron cien cadáveres, sin poderse determinar si fallecieron por coronavirus o por otras causas. Además, la prensa internacional informó que en las calles se empezaron a ver cadáveres, cuyo levantamiento demoraba.

Uno de estos casos fue el del sacerdote Carlos Quinde, párroco de San Antonio de Padua en la zona de Urdesa Norte, cuya muerte no pudo determinarse si fue por la pandemia o por otro motivo.

 

Según fuentes confiables, el retiro de los cadáveres en la ciudad superó la capacidad de las autoridades locales, que han establecido un protocolo para hacer frente al levantamiento de los cuerpos de personas fallecidas por coronavirus.

 

Por su parte, el diario ecuatoriano El Comercio informó que solo están funcionando 20 de las 120 funerarias de Guayaquil, pues sus trabajadores temen contagiarse del virus durante los servicios funerarios. Además hay déficit de ataúdes e inconvenientes para conseguir bóvedas en los cementerios.

 

Al final de su mensaje, los obispos aseguraron que “Cristo Jesús, que sufre su martirio y cruz en cada persona contagiada por el COVID-19, nos abre el camino a la vida y resurrección”. “Enfrentemos juntos esta crisis de tal manera que el sueño de Jesús ‘que todos sean uno’ sea posible aquí y ahora. Que María, la Dolorosa del Colegio, interceda ante su amado Hijo por nuestra querida Patria ecuatoriana y por todos los países del mundo entero”, concluyeron.

 

Fuente: Aciprensa