Cuando alguien me habla de valentía, la imagen que aparece en mi memoria es la de un guerrero fuerte, luchador, con cara de enojo. Alguien que no le tiene miedo a nada y se enfrenta a todo peligro. Con este ejercicio acabo de comprobar en carne propia que mi concepto de valentía está bastante lejos de la realidad.

 

Brené Brown, socióloga e investigadora presenta una plática realmente interesante sobre la valentía y la vulnerabilidad que vale la pena darse el tiempo y ver con detenimiento. No en vano se ha pasado más de la última década de su vida investigando sobre la vulnerabilidad, el coraje, la vergüenza y la dignidad. Ella sabe lo que dice. 

 

 

 

 

La charla dura una hora y 16 minutos, que se les pasarán volando. Además de ser una excelente investigadora, Brené Brown es una maravillosa storyteller. Disfrutarán mucho su charla Les aconsejo tomar lápiz y papel, y empezar a anotar las ideas que van apareciendo a medida que transcurre la charla.

 

Para ser valiente necesitas reconocerte vulnerable

 

La valentía necesariamente tiene que ver con la vulnerabilidad. Con tener el coraje de sabiéndote vulnerable enfrentar las situaciones de la vida. ¿Qué estoy diciendo?, ¿cómo puedo enfrentar una situación difícil desde la vulnerabilidad? Para los que somos cristianos esta figura no debería ser tan descabellada, necesitamos reconocernos frágiles para poder ser salvados. Es imposible amar sin enfrentar el sufrimiento en algún momento. Y sin embargo, muchas veces por miedo al dolor nos escondemos. Preferimos quedarnos inmóviles, «a salvo» y con esta actitud muchas veces nos perdemos la maravilla del amor.

 

Aceptarnos vulnerables, pareciera que es aceptar que somos débiles. Aceptando esto creemos que perdemos valor, no solo frente a los demás sino con uno mismo. Nos sentimos pequeños al descubrirnos frágiles. Qué edificante saber que en esta experiencia, que en apariencia es dolorosa y hasta vergonzosa, se encuentra un poder que irónicamente nos permitirá sobrellevar las situaciones más difíciles de nuestra vida.

 

El poder de la vulnerabilidad

En un mundo en el que preparamos a nuestros hijos para ser exitosos siempre, enfrentarse al fracaso suele ser una experiencia angustiante, que fácilmente puede destruir. Enfrentarnos al fracaso nos da miedo, nos llena de vergüenza y finalmente nos hace sentir poco queridos. A pensar de ser cristianos y sabernos infinitamente amados, este pensamiento se cuela. De alguna manera hemos comprado esta idea. Necesitamos exigirnos al máximo para conseguirlo todo.

 

Sin querer estamos enseñando mal el amor. “Solo soy valioso si soy exitoso” en cualquier ámbito de mi vida incluso cuando nos aproximamos a la fe. Solo si soy suficientemente bueno merezco ser querido. Cómo puedo enfrentar mis caídas, amar con todo lo que soy, si rechazo que soy frágil y necesito de otros.

 

Brené nos dice: “No durmamos nuestros miedos, nuestros “fracasos” con pastillas, con alcohol, comiendo…aceptemos nuestra vulnerabilidad y hagámonos amigos de ella.” Pareciera que es más fácil escondernos, llevar una doble vida que aceptar la fragilidad y reconociéndola actuar en cada circunstancia.

 

En esta aceptación nos reencontramos con nuestra humanidad, sentimos y nos volvemos más empáticos con el otro, lo ayudamos a levantarse porque somos frágiles, porque necesitamos uno del otro. Nos encontramos capaces de reconocer que necesitamos ayuda y podemos pedirla. Si pretendo ser valiente y ocultar mi propia vulnerabilidad, el sufrimiento no solo será grande sino la soledad incontenible y el amor ausente.

 

Les dejo esta frase, también sacada de la charla, me conmovió y animó a levantarme una y otra vez. Disfruten la charla y cuéntenos sus impresiones «El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse.» -Winston Churchill-

 

Fuente: CatholicLink