Quizás lo más definitorio de nuestra época sea el cambio cualitativo respecto a los pecados, no sólo podemos afirmar que hay más pecado entre los hombres.

Sino que se han agregado otros tipos de pecados que son mucho más destructivos, pero sobre todo se ha perdido el sentido del pecado. 

Es por esta razón que quienes están en el camino de la salvación deben reforzar permanentemente su alerta sobre los pecados, para no ser influidos por la sociedad pecaminosa.

En un mensaje radiofónico en 1946 el papa Pío XII dijo, “Tal vez el pecado más grande en el mundo de hoy es que los hombres han comenzado a perder el sentido del pecado”.

Veinte años después el Concilio Vaticano II señaló en Gaudium et Spes  que la inteligencia del hombre se había rebelado contra Dios, cinco años antes se habían aceptado los anticonceptivos hormonales para el control de la natalidad, que culminó en la generalización del aborto en todo el mundo, millones de muertes de seres humanos.

Hace cincuenta años el Papa Pablo VI se puso de pie, casi solo, contra la corriente de los que pedían la ruptura de la unión sexual de la procreación sexual,

fue atacado dentro de la Iglesia en ese momento y lo es más aún hoy. En su famosa encíclica Humane Vitae (de 1968), afirmó una profecía, que ahora se está cumpliendo en términos mucho más oscuros de lo que él imaginó.

Lee de nuevo, muy lentamente, este numeral 17:

Los hombres rectos podrán convencerse todavía de la consistencia de la doctrina de la Iglesia en este campo si reflexionan sobre las consecuencias de los métodos de la regulación artificial de la natalidad, consideren, antes que nada, el camino fácil y amplio que se abriría a la infidelidad conyugal y a la degradación general de la moralidad.

No se necesita mucha experiencia para conocer la debilidad humana y para comprender que los hombres, especialmente los jóvenes, tan vulnerables en este punto tienen necesidad de aliento para ser fieles a la ley moral y no se les debe ofrecer cualquier medio fácil para burlar su observancia, podría también temerse que el hombre, habituándose al uso de las prácticas anticonceptivas, acabase por perder el respeto a la mujer y, sin preocuparse más de su equilibrio físico y psicológico, llegase a considerarla como simple instrumento de goce egoísta y no como a compañera, respetada y amada.

Es así que podemos ver en la anticoncepción artificial un primer pecado, hasta casi se podría decir casi inocente”, contra la creación, al separar el sexo de la procreación, esto abrió la puerta a los pecados aún más fuertes y que se acentúan cada día que pasa, esto fue consecuencia de la pérdida del sentido del pecado, uno de cuyo fruto es la dictadura del relativismo.

En última instancia esto nos marca el fracaso de la humanidad para entender y aceptar la realidad tal cual es porque Dios creó al hombre de la nada con el propósito de conocer y amarlo, y lo está sosteniendo en todo momento pero se ha generado una rebelión en que los hombres viven como si ellos fueran realmente dioses.

Este intento de relativizar la verdad y negar la relación con Dios es una rebelión contra la realidad tal cual es y no puede entenderse de otra manera que no sea la explicación de que el pecado ha cegado la razón.

El relativismo imperante impone la visión subjetiva de la verdad sobre los individuos y la sociedad, con el argumento de una falsa tolerancia niegan la existencia del pecado, y en nuestros tiempos especialmente se relativiza el pecado sexual, llegando incluso a cambiar la naturaleza, como sucede con la ideología de género que propone que el verdadero sexo de una persona es lo que lleva espiritualmente adentro en un momento determinado y no la naturaleza con que fue creada.

Y la conclusión inevitable es que estas personas confundidas respecto a su sexo opten por cambiar su naturaleza física a través de cirugías que amputan miembros y la ingesta de químicos para modificar sus hormonas.

Esto es claramente un pecado contra la creación de Dios.

Disfruta a continuación esta maravillosa catequesis de fray Nelson quien nos explica "Cómo reconocer el pecado para vencerlo"


Fuente: forosdelavirgen